Si la muerte domina al poderío
de
bronce, roca, tierra y mar sin límites,
¿cómo le haría frente la
hermosura
cuando es más débil que una flor su fuerza?
Con su hálito de
miel, ¿podrá el verano
resistir el asedio de los días,
cuando peñascos y
aceradas puertas
no son invulnerables para el Tiempo?
¡Atroz
meditación! ¿Dónde ocultarte,
joyel que para su arca el Tiempo
quiere?
¿Qué mano detendrá sus pies sutiles?
Y ¿quién prohibirá que te
despojen?
Ninguno a menos que un prodigio guarde
el brillo de mi amor
en negra tinta.
De:William Shakespeare
No hay comentarios.:
Publicar un comentario